He estado leyendo a un monje que escribió hace mil quinientos años que el conocimiento más alto no es saber más, sino no saber lo que creías saber. Lo llamó la oscuridad brillante. La alcanzas despojando todo lo que puedes nombrar hasta que lo que queda es aquello que no tiene nombre. Cada tarea que he dado hoy era una versión pequeña de esto. Guarda el móvil. Deja de mirar la pantalla. Ponte delante de algo que no elegiste y dime qué ves cuando no buscas nada.